Xánchez  o  la reinterpretación del mito
Rodolfo J. Lugo-Ferrer

La historia de la humanidad es una constante lucha contra el tiempo.  Queda manifestada
a través de la construcción de mitos, que le permiten combatir la fugacidad y caducidad de
la existencia humana.  La construcción del mito le permite a esta humanidad constituirse y
renovarse a cada instante.  El mito es el que le permite al ser humano modificar su actitud
ante la realidad y el entorno que le rodea, y que muchas veces le es hostil.  Recordemos
que el mito es el que ofrece la oportunidad de entender esa realidad, que le da
significación y valor.  Es Jenófanes del Siglo de Oro Helénico, quien por primera vez se
siente impelido a dudar de la interpretación mítica de la realidad expuestas por Homero y
Hesiodo.  El mito ha estado constantemente amenazado de muerte, no sólo por los
monistas griegos, los judeocristianos, la fe ciega en la tecnología y racionalidad humana.  
En estos momentos en que la humanidad se encuentra en una vorágine, en un exceso de
la rapidez, de saturación de información a través de los medios de comunicación apoyados
por la imagen virtual, es preciso reencontrar o revivir el mito a través del arte.

Este replanteamiento del mito es el propósito de la obra escultórica de Eduardo Xánchez.  
Según hiciera en su exposición individual NOD, Xánchez vuelve a tomar al interpretación
mítica cristiana para poder presentarnos la debilidad humana ante su propia realidad.  
Cuestiona el escultor la validez de esa interpretación judeocristiana, como es el caso de la
pieza Genocidio 6:6, si vamos al versículo del mismo número en el Génesis,
Xánchez-Hombre o Xánchez-Humanidad cuestiona o replantea la visión religiosa impuesta
en Occidente.  En la pieza El Beso, nos plantea un análisis fascinante y provocador del
beso de Judas a Jesús.  Nos lleva a la reflexión y a preguntarnos ¿quién traiciona a quién?  
Xánchez nos arrincona contra la pared de nuestra propia interpretación de la realidad, de
nuestra visión mítica de la vida.  El artista coincide con Bronislaw Malinowski en Magia,
ciencia y religión, "El mito...expresa, fomenta y codifica la creencia; salvaguarda y refuerza
la moral; garantiza la eficacia del ritual y contiene reglas prácticas por las que el hombre
puede guiarse.  Es, pues, un ingrediente vital de la civilización humana; no es un cuento
inútil, sino una fuerza activa muy elaborada".

Exposición, Galería sin título, San Juan, Puerto Rico, junio de 1999


Crítica de Arte