SOL DE INVIERNO:  UN NUEVO AMANECER EN EL TIEMPO
Rodolfo J. Lugo-Ferrer

      
"De alguna manera, el misterio de la encarnación
        se repite en cada mujer: todo niño que nace
        es un dios que se hace hombre"
                                          Simone de Beauvoir


Compromiso sin estribillos políticos, metáforas de metal que se solidarizan con el grito de igualdad y equidad
murmurando en un inmenso silencio con mucho estruendo en la conciencia cósmica del "Sol de invierno", nombre
del grupo de mujeres afganas que luchan por hacerse respetar, y que la escultora María Elena Perales retorna
para homenajear en la Semana de la Mujer, a estas valerosas mujeres de la convulsionada nación en Asia
Central.

El sol es el tiempo y el renacer, el invierno es la otredad y la negación; el sol es el amanecer, un nuevo amanecer
sin represión, sin limitaciones. Sol de invierno, no sólo es el nombre de un grupo que lucha por el respeto a la
dignidad, es, también, el compromiso de la escultora puertorriqueña, que con estas piezas escultóricas enarbola
un estandarte y da un grito que se convierte en canto o en un poema de optimismo para que algún día las
mujeres afganas puedan recibir una educación pluralista, para que puedan caminar sin estar acompañadas y
puedan regresar a sus trabajos.

Perales se compromete con la lucha reinvindicadora de las mujeres afganas para no vestir más el chadri ni la
burka, vestimenta que las recluye a una invisibilidad. Es una lucha en contra no sólo del hambre física y real,
sino, por el hambre de derechos y espacios vitales en el tiempo. Como bien dice el sufijo stán, del idioma persa
que quiere decir lugar o tierra de. Este homenaje va para asegurar ese lugar, ese espacio de libertad.

En Afganistán el metal se encuentra en las diez millones de minas enterradas en el suelo; en esta exposición de
Perales el metal es un grito, es una metáfora de ruptura mediante los círculos concretos y abstractos, para
anunciar un nuevo amanecer a través de los péndulos anaranjados, anunciadores de una esperanza,
portadores de buenas nuevas en contra del encerramiento. Sol de Invierno es un canto a libertad plena de la
mujer.

Retomando el epígrafe de la escritora francesa Simone de Beauvior, este homenaje a la mujer afgana es
extensivo a los miles de niños afganos refugiados en Darrah, Pakistán, en donde, en vez de estar jugando,
trabajan fabricando ladrillos por más de doce horas, teniendo una cuota de mil ladrillos por tan sólo un cuarto de
dólar.


Exposición en el Hotel Caribe Hilton, auspiciado por PETRUS Galeros y Casa Protegida Julia de Burgos, 2002